lunes, 11 de diciembre de 2017

LA IRONÍA DE LA GLOBALIZACIÓN

¿Cómo podemos afirmar que vivimos en el siglo de la globalización?

Nos encontramos en pleno siglo XXI, las tecnologías han evolucionado a una velocidad exponencial y hoy en día nos permiten conectar con cualquier parte del mundo en apenas un par de segundos. Nos creemos ciudadanos con una mentalidad cosmopolita, ciudadanos del mundo. Afirmamos ser respetuosos con nuestros prójimos y con el medio en el que vivimos; aseguramos revelarnos contra las injusticias.
¿Cómo podemos estar tan ciegos?
Pensamos que nos importan los demás cuando en realidad puede haber un atentado terrible en Egipto que no vamos a dedicarle más de unos segundos en visualizar el titular por encima. Pero claro cuando ocurre en tu propio continente la historia cambia.
Nos creemos defensores de la dignidad de la persona y de su libertad, pero cuando se ven en una situación extrema que les obliga a subirse en una patera con otras 50 personas, y sin haber visto en ningún momento de su vida tanta agua junta, no hacemos nada para ayudarles a que puedan vivir una buena vida. Incluso reforzamos las fronteras por si acaso.
Pero esto no puede seguir así, debemos actuar conforme a nuestras palabras. Si somos cuidadanos del mundo tenemos una moral que nos debe guiar y con la que debemos distinguir el bien del mal. Defender los intereses comunes que engloban a todos los ciudadanos del planeta.
No debemos distinguir más entre religiones o continentes pues la vida es algo que nos iguala a todos, y como ciudadanos debemos conseguir una sociedad así, basada relaciones entre seres iguales y libres.
Pero para la gran mayoría de nosotros, y me refiero a aquello que conocemos como primer mundo, ser ciudadano cosmopolita no es nada más que una palabra de moda que queda bien en el perfil de nuestras redes sociales.
¿Podríamos estar más equivocados?

ANDREA CASTRO DIOS      1° A

domingo, 10 de diciembre de 2017

SALARIOS MENSUALES UN POCO "DIFERENTES"


 
Como sociedad, está muy bien defender los derechos de la mujer, ya que al igual que los hombres, son seres humanos y tienen exactamente los mismos derechos y deberes. Por tanto, no debería haber ninguna diferencia en ningún ámbito. Pero por lo contrario, sí que la hay. Desgraciadamente hay diferencias entre los dos sexos. Me refiero a datos objetivos. En una relación de pareja, por ejemplo, la mujer tiene menos palabra que el hombre, es decir la opinión del hombre se tiene mas en cuenta.
 En esto nos fijamos la mayoría de las veces, pero no solo es en ese caso donde la imagen de la mujer se ve inferior a la del hombre, con esto, me refiero al ámbito laboral, sí, a esa red de trabajadores que busca el bienestar prestando su trabajo a cambio de una compensación económica. os voy a poner un ejemplo aplicado a lo anterior: dos personas, una mujer y un hombre realizan la misma función en su trabajo, es decir, tienen el mismo puesto de trabajo y dentro de este , realizan la misma función. Llega la hora de cobrar, es decir, llega la hora en la que tenemos que recibir esa recompensa.A la hora de cobrar el hombre va a cobrar mas que la mujer. Y esto no sabemos por qué, ¿ O sí ?. Os digo más, una mujer tiene menos capacidad de ascender que un hombre, esa es la razón la cual en España hay mas "jefes", "directores"...
 Pues este detalle que os conté, ya no es tan detalle si lo vemos de otra manera. En el primer caso estamos impidiendo la mejoría económica de una persona y en la segunda no le damos una oportunidad para ascender a esa persona y que nos demuestre lo que vale.
 Es una situación que se repite mucho y cada vez más.  No es una buena solución impedir el desarrollo de una persona, a nivel laboral, afectivo y/o personal. Como conclusión creo que es un tema que da mucho que pensar y reflexionar el por qué. 
¡ Espero que os haya gustado!

¿El asesino nace o se hace?

A día de hoy, siguen apareciendo prácticamente a diario asesinatos en los medios de comunicación. Esto me ha hecho reflexionar, y no es la primera vez que me pregunto si los asesinos nacen siéndolo, o bien, si por alguna clase de maltrato en un pasado ellos se han convertido en lo que realmente son.
En principio todos nos quedaríamos con la segunda opción, es decir, con que el asesino se hace.
Y cierto es que hay una gran influencia en nuestra educación, es decir, si nos educan al margen de la violencia ese será nuestro ejemplo a seguir, en cambio, si nuestra educación se basa en ella, tal vez seamos más violentos que los que han sido educados de la otra manera.
Un neurocientífico llamado Adrián Reine realizó un estudio analizando el cerebro de un elevado número de asesinos, y gracias a esto, pudo observar que todos tenían en común una actividad reducida en el área del cerebro que controla los impulsos emocionales, y una sobreactivación de la zona responsable de generar emociones. Esto quiere decir que los asesinos son más proclives al enfado, pero también menos capaces de controlarse.
Y ahí aparece nuestra parte de razón.
 Si estos presuntos asesinos han sido maltratados en sus infancias físicamente, su cerebro pudo haber sido dañado físicamente también, por lo cual pueden convertirse por ello en lo que son, y no por la educación que han recibido (que también) sino por las alteraciones en esas zonas de sus cerebros.
Además, aunque suene extraño, puedes heredar el ser un asesino.
Todos los hombres de una familia holandesa fueron asesinos, lo que provocó gran curiosidad entre numerosos científicos, y tras muchos años de investigación descubrieron que a todos les faltaba el mismo gen, el cual produce una enzima llamada maoa que regula unos neurotransmisores que a su vez regulan impulsos, por lo tanto, si careces de este gen, estás más predispuesto a la violencia, pero esto no te convertirá en asesino, aunque podría.
Como conclusión y para finalizar, podemos ver que los asesinos tanto nacen como se hacen, y obviamente este hecho dependerá del caso de cada uno, aunque tenemos la combinación asesina perfecta:
maltrato infantil+tendencia genética a la violencia.

Consumidores de vida

Día tras día (o segundo tras segundo) nos vemos bombardeados por diferentes tipos de propagandas y anuncios que no hacen otra cosa que nublar nuestros sentidos. Ofertas, rebajas, nuevos productos, nuevas tiendas, nuevos precios, nuevos escaparates en los que verse reflejado mientras al otro lado del cristal se encuentra esa ansiada chaqueta que tanto tiempo llevamos queriendo, deseando, ansiando y devorando con la mirada. Nuevos productos que nos ofrecen a través de la televisión, los carteles e incluso Instagram y sus ofertas de unos auriculares inalámbricos, por ejemplo.
Rodeados de mensajes subliminales, mensajes directos a nuestro subconsciente (y nuestro consciente en muchas ocasiones) que nos llaman a consumir. "Una chaqueta de Zara que me encanta", "unas Nike increíbles" e incluso peleas y discusiones por ver quien se lleva la mejor rebaja del Black Friday para poder presumir después de la ropa que lllevamos, esa misma ropa elaborada a partir de la explotación de niños que ya son más adultos que muchos de los mayores de los países ricos (pero no ricos en valores)
 A mi parecer dejarse más de 50€ en unos tenis me parece una locura, pero los precios que veo son incluso superiores a la centena, y claro, si hay estos precios es porque la gente los compra.
Así es la cosa, somos máquinas totalmente automatizadas: vemos un producto anunciado, vemos que ese mismo producto ha sido comprado por alguien y decidimos comprarlo porque, aunque tengamos un armario lleno de productos similares (hasta el punto de no utilizar muchos de ellos) lo compramos, porque si, es un "caprichito" y está a la moda. Justificación más que suficiente.
Y cada vez se ofertarán mayor cantidad de productos y nosotros, esclavos de las compras sin necesidad, nos veremos consumidos por el consumismo, en busca de una felicidad que nunca llegará ya que la habremos depositado en los bienes materiales, esos que nunca cesan de aparecer. 
Y mientras apoyamos la explotación y la dependencia a las grandes marcas desde los más pequeños a los más mayores. 
Controlados por otros que manejan los hilos del poder por el dinero.
Dominados por la moda del dejarse llevar...
¿O quizás no?

¿Son inteligentes los pulpos?



Diez de diciembre, domingo de reflexión. Ahí afuera hay una ciclogénesis explosiva con nombre de chica, Ana, y en el ordenador veo un artículo con un título que despierta mi curiosidad: “Los pulpos son lo más parecido a una inteligencia extraterrestre en la Tierra”.
Se trata de una entrevista a un filósofo nacido en Sidney en 1965 llamado Peter Godfrey-Smith. Por supuesto no he oído hablar de este pensador en mi vida, pero me gustan los pulpos y nunca sospeché que estos animales que son todo cabeza y patas, pudieran destacar por su inteligencia.
La hipótesis de Peter es que la inteligencia de los pulpos no ha evolucionado mucho debido a que su esperanza de vida es corta y carecen de vida social. Además las crías no llegan a conocer a sus madres, lo que quiere decir que no hay ninguna transmisión de conocimientos entre generaciones.
En el otro extremo del mundo animal están los orangutanes, con cerebros grandes pero una vida social casi inexistente. Cada vez son menos y las plantaciones de palma están acabando con su hábitat natural.
Según el filósofo australiano, los pulpos poseen mentes complejas con curiosidad por el mundo que les rodea y mucho ingenio para adaptarse a las circunstancias y son “lo más parecido a una inteligencia extraterrestre que podemos encontrar en la Tierra”.
Nunca había leído a un filósofo de la ciencia, pero ahora que lo he hecho creo que estoy de acuerdo en que la curiosidad y la vida en sociedad son el secreto que ha convertido a la especie humana en una referencia para este planeta. Tampoco debemos caer en el error de creer que lo estamos haciendo muy bien porque, entre otras cosas, estamos poniendo en riesgo de extinción a nuestros compañeros, los pulpos y los orangutanes.




Paula Fernández Fuertes 1º Bac F

Éxito frente a mérito


“(...) el éxito es una cosa bastante fea. Su falso parecido con el mérito engaña a los hombres de tal modo que para la multitud, el triunfo tiene casi el mismo rostro que la superioridad.”
Los miserables, Víctor Hugo


Esta cita de Los miserables, novela de Víctor Hugo, da pie al planteamiento de una serie de preguntas. ¿Cuál es el más importante de los dos: el éxito o el mérito? ¿Conseguir el éxito implica tener mérito? Hoy en día, ¿qué es lo que se valora?


Parece que vivimos en una sociedad en la que lo que realmente importa es el éxito. Si tienes éxito, triunfas; si no lo tienes, te quedas atrás. Parece que lo que importa es subir escalones a toda prisa sin detenernos en cada peldaño.


Aunque muchas veces suceda así, una persona con éxito no significa que haya llegado hasta ahí de forma meritoria.
Cualquiera podría rebatir exponiendo que si una persona es famosa, algún motivo tendrá; algo habrá hecho para conseguir ese éxito. ¿Pero acaso nacer hijo de un multimillonario y tener la vida asegurada no es exitoso? ¿No son ya mundialmente conocidos los hijos de Cristiano Ronaldo, Julio Iglesias o las hijas de los actuales reyes de España? ¿Qué motivos tienen para tener éxito si muchos no superan los diez años de edad?

Poniendo otro ejemplo, ahora están muy de moda estilos de música como pueden ser el reggaeton o el trap. Mucha gente con un mínimo de criterio musical opina que estos estilos no tienen ni mucho menos el mismo valor que un buen solo de guitarra en un tema de rock, o unos acompañamientos jazzísticos. Precisamente lo que están afirmando acerca de famosos reggaetoneros es que a nivel musical, estos no tienen ningún mérito. Son muy conocidos y famosos, sí, pero sin mérito.


Suele ocurrir también que el mérito no es nada reconocido, y no se valora. Hay veces que ni siquiera se distingue a la persona que hace algo con mérito propio. Sin embargo, hay que decir que tan sólo el hecho de hacer algo meritorio, supone para uno mismo un sentimiento de realización, y una satisfacción que no se puede alcanzar tan sólo con el éxito.

Por tanto, debemos tener clara la diferencia entre mérito y éxito, y que una cosa no engloba a la otra necesariamente. Invito a cualquier persona que recapacite sobre esto y forme su propia opinión.



Álvaro Andión Mosquera     1º B - BACH

¿Tenemos realmente algo que celebrar?


Hoy, 10 de diciembre, se celebra en todo el mundo el día internacional de los Derechos Humanos y el próximo año se celebrará el 70 aniversario de la aprobación por parte de la ONU de Declaración Universal de los Derechos Humanos. ¿Es realmente una celebración a nivel mundial? ¿Cuántos son verdaderamente conocedores de esta Declaración y cuántos saben qué son esos Derechos?
Según el libro Guinness de los récords, se trata del documento más traducido y ha sido incorporado a muchas de las Constituciones de los distintos países. Y, sin embargo, son muchos millones las personas que desconocen cuáles son sus derechos: aquellos que les corresponden por el simple (o no tan simple) hecho de ser personas. Dicho más finamente: los que son inherentes a todo ser humano. Es probable que en nuestra sociedad del primer mundo podamos mencionar y reconocer los más importantes (derecho a la vida, a la libertad, a la educación, al trabajo, a la igualdad…), incluso los entendemos y creemos que son respetados. No obstante, me pregunto qué pensarían otros seres humanos si les preguntásemos al respecto: a un niño de un país subdesarrollado, al súbdito de una dictadura o a una mujer de un país musulmán fundamentalista…por poner unos ejemplos. ¿Se reirían si les mencionamos cuáles son sus derechos fundamentales? ¿Entenderían su significado? ¿Sabrán que tienen derecho a ser libres o a opinar…? Mucho me temo que el día de hoy no les dirá absolutamente nada y que igualmente nada tendrán que celebrar.

¿Y nosotros? ¿Tenemos algo que celebrar? A lo largo de la historia muchos han sido los intentos por el reconocimiento de ciertos derechos de las personas. Fue un avance lento y lleno de dificultades y luchas. La Declaración Universal de la ONU es, en cuanto a reconocimiento teórico, definitiva y completa: poco más hay que añadir en ese plano. Pero en lo práctico queda un tremendo camino por recorrer. Queda un mundo, no de declaraciones, sino de aplicaciones efectivas de esos derechos… No es suficiente que se recojan en las leyes nacionales (cuando se recogen, claro). Lo urgente es obligar a los poderes públicos a que los cumplan efectivamente.

¿Yo tengo algo que celebrar? No mucho, porque veo cuantos son los que no disfrutan de estos derechos “inherentes”. Yo misma creo que algunos de esos derechos me son reconocidos de forma parcial pero, al menos, ahora mismo tengo la suficiente libertad para opinar sin temor a las represalias que millones de personas sufrirían en muchos países por escribir unas líneas como estas.
María Estévez García 1ºA.

 

 

                       

Precious

“Precious” es una película estadounidense, dirigida por Lee Daniels, basada en la novela “Push” de Sapphire, protagonizada por Gabourey Sidibe y ganadora de dos Oscar (uno de ellos, obtenido por Mo’Nique, a la mejor actriz de reparto).
Basada en hechos reales, narra la historia de Precious, una adolescente negra, obesa y analfabeta que reside en una zona marginal del Harlem negro, en Nueva York. Su padre la agrede sexualmente y la deja embarazada hasta en dos ocasiones. Su madre, que envidia el deseo sexual que Precious despierta en su padre, la somete a constantes abusos físicos y psíquicos. En ese escenario, Precious únicamente se libera soñando y acudiendo al colegio. Al descubrir su segundo embarazo, la directora le expulsa del centro, informándole de una escuela alternativa a la que ir para adquirir los conocimientos más básicos. Poco a poco va aprendiendo lo necesario, gracias a la colaboración de una profesora y pese a la oposición de su madre, que prefiere mantener su desgraciada existencia como forma de lograr más recursos de los servicios sociales. Gracias a ello, puede abandonar su casa, dejando atrás el maltrato, tras dar a luz a su segundo hijo. Incluso después su madre llega a reconocer el horror al que había sido sometida delante de una trabajadora social, admitiendo que la quería, aunque no hubiese sabido protegerla.
¿Por qué es Precious sometida a tanta violencia y desprecio en el ámbito en que tendrían que protegerla? Entre las múltiples causas de la violencia intrafamiliar o doméstica, pueden citarse las siguientes: las relaciones conyugales disfuncionales, el uso de la violencia como instrumento de poder del más fuerte sobre el más débil, la aceptación de la violencia como forma de resolver situaciones difíciles y la desigualdad entre hombres y mujeres. Todas ellas son reflejadas en la película. El padre considera a Precious una posesión que puede utilizar. La madre, que no es independiente económicamente, consiente las agresiones sexuales del padre para conseguir que éste continúe en casa.
¿Cuáles son las consecuencias de la violencia que sus padres ejercen sobre Precious? En la película se reflejan varias de las habituales en casos de violencia ejercida sobre los menores: trastorno de la conducta alimentaria (obesidad); baja autoestima (piensa que no sirve para nada); déficit de habilidades sociales (aislamiento social, reflejado por la ausencia de comunicación con sus compañeros y profesores); retrasos en el desarollo verbal y del lenguaje y alteraciones en el rendimiento escolar (al principio no sabía leer ni escribir siquiera) y violencia (reproducción del modelo soportado al relacionarse con otros).
¿Cómo puede evitarse la violencia doméstica? La película también lo muestra. La intervención en el ámbito educativo es fundamental. Precious mejora su educación (y tiene una profesora que le enseña que existe una realidad en la que el fuerte no somete al débil) y eso le permite no reproducir con sus hijos las odiosas conductas de sus padres. Además, debe contarse con recursos adecuados (la trabajadora social al final sí presta atención a los problemas de Precious).
Ariadna Ameneiro González, 1º B
https://www.filmaffinity.com
https://www.lifeder.com/violencia-intrafamiliar/

¿Por qué una Declaración Universal?

Preámbulo
Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana;
Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias;
Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión;
Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones;
Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad;
Considerando que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre, y
Considerando que una concepción común de estos derechos y libertades es de la mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho compromiso;
LA ASAMBLEA GENERAL proclama la presente DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción. 

La civilización

Estamos tan acostumbrados a nuestro ritmo de vida que no nos damos cuenta de que vivimos en civilización. Cuando no había civilización los humanos habían vivido como cazadores o recolectores nomadas, que se agrupaban y viajaban en bandas de no más de 50 personas. Tenemos la idea de que invenciones (como la agricultura, internet...) han mejorado nuestra calidad de vida. Pensando que la sociedad de antes era bruta y dura. Su nivel de producción económica es pobre, pero al mismo tiempo, sus demandas son pocas. Con la caza y la recolección, lograron mantener buenos niveles de alimentación. Cuando los recursos naturales escaseaban, esto generaba presiones demográficas que probablemente nuestros ancestros resolvían con el infanticidio. El hombre prehistórico no se planteaba más exigencias, más que su alimentación. Se libraban así de la carga de trabajo. Con esto, nuestros ancestros tenían a su disposición una gran cantidad de tiempo libre. El hombre prehistórico producía poco, pero a la vez exigía poco. El balance entre producción y consumo resultaba positivo, y en ese sentido, nuestros ancestros prehistóricos lograron niveles de prosperidad que no se han alcanzado en otras épocas de la historia humana.
Si esto es verdadero, la civilización ha traído muchos males. La agricultura fue la gran invención que acabó con aquel estilo de vida. La agricultura, además, implicó enormes esfuerzos laborales. También propició un excedente de producción que permitió que una clase mayor disfrutara de las riquezas que otros producían. Empezaron así las relaciones de explotación y la desigualdad profunda entre los seres humanos. Esto condujo al hombre a depredar inclementemente los recursos naturales, y a destruir masivamente los hábitats con los cuales el hombre nómada sabía convivir. Con la agricultura y la domesticación de los animales, el consumo se hizo cada vez mayor, y esto condujo a competencia con grupos rivales por la adquisición de recursos. Surgieron así las grandes guerras. Esta comparación es un poco para pararnos a pensar en como vivía el hombre sin civilización, en mi opinión los beneficios de la civilización sobrepasan a sus desventajas, y en este sentido, la civilización sí ha constituido un avance hacia la consecución del bienestar de la humanidad. ¿Podríamos vivir sin civilización?

Cecilia de la Iglesia. 1ºE

Si quieres cambiar algo cambia tú

   Esta fué la reflexión que asaltó mi cabeza ya hace tiempo, ya que me di  cuenta de que una pequeña acción puede suponer cambios  sustanciales en algunas cosas.
Sin ir mas lejos, en mi entorno pude hacer cosas para comprobarlo, como por ejemplo reprender a un niño pequeño por una acción la cual no pensó detenidamente,me consta que desde  mi intervención en su pensamiento, su modus operandi a la hora de elaborar decisiones cambio completamente.
    El mensaje a destacar que quiero dejar claro es que, si nos consideramos un animal social, por lo tanto que vive en sociedad y que esa sociedad esta conformada por nosotros, entraremos en un bucle de autodestrucción si nadie hace nada por evitarlo, y esa persona, con ese poder tan importante eres tu lector, se que a lo mejor este mensaje no llega a todas las personas que me gustaría, pero espero que  mi reflexión recale en tu mente y tengas por lo menos cinco minutos con ella rondando en tu cabeza pensante.
   Como dije, el ser humano conforma la sociedad, por lo que tu eres un ser humano, si no, no tendrías los medios para leer este artículo, por lo que tu conformas la sociedad, por lo que tu puedes cambiarla en cualquier momento con tu superpoder de actuar como un ser razonado.
  Si eres de ese amplio colectivo que dice cosas del tipo ´´esa sociedad es una mierda`` o ´´el mundo apesta``, te animo a detenerte un momento a pensar, a tener un momento de claridad escindiéndote del ritmo vertiginoso al cual el mundo actúa se mueve y preguntarte si puedes hacer algo para cambiar lo que no te gusta .Cosas a priori insignificantes se pueden volver vitales en cierto punto de la historia…Quien le iba a decir a los Estados Unidos de América que uno de  sus presidentes moriría por el hecho de que otra persona apretara un gatillo?
  Lo que quiero exponer es que si ves una injusticia no te quedes callado, ya que si lo haces, estarás colaborando a que se sigan cometiendo actos como ese que tu viste o incluso peores.
  No sé si por Dios, por la evolución, por que raza alienígena o  Dios de un mundo lejano aun, hemos sido dotados de la razón, la cual nos ha llevado hasta el día de hoy, y  de la palabra, la cual nos ha acompañado al ser humano a lo largo de la historia, en sus victorias y en sus fracasos.
  Hoy os pido a todos los que estéis leyendo este artículo que salgáis ahí afuera armados, con la palabra como fusil, y la razón como proyectil, de modo que lleguéis a todos os oídos que podáis.

                 Manuel Lobato García



Derecho a la muerte digna

La eutanasia es la acción u omisión que acelera la muerte de una persona para así evitar posibles sufrimientos; este concepto está relacionado con la muerte sin sufrimiento físico. 
La eutanasia se divide en dos tipos: 

  1. La eutanasia indirecta: Su principal objetivo es paliar el dolor y sufrimiento de la persona suministrando una serie de medicamentos. Como consecuencia puede producir la muerte de dicho paciente. 
  2. La eutanasia directa: Adelantar la hora de la muerte de un paciente con una enfermedad incurable. Dentro de este tipo existe la eutanasia activa, la cual consiste en provocar la muerte del enfermo mediante el uso de una serie de medicamentos letales; y la eutanasia pasiva la cual consiste en abandonar el tratamiento médico que el enfermo está realizando. 
La idea de la legalidad o ilegalidad de la eutanasia a día de hoy es uno de los principales conflictos morales. 
Por una parte, los defensores consideran que la dignidad humana del enfermo consiste en el derecho a elegir libremente el momento de la muerte. 
Uno de los problemas morales que encontramos es saber diferenciar cuando la vida deja de ser un bien y se convierte en un mal. En este momento entra en juego la autonomía moral, la decisión subjetiva del enfermo el cual tiene la última palabra sobre si su derecho a la vida ahora es más bien una obligación. 
Por otra parte, los detractores consideran que la eutanasia es un crimen inhumano, un ser humano da muerte a otro conscientemente, siendo Dios el único que puede quitar la vida. Para ellos es calificada de crimen por el derecho legal ya que nadie tiene legitimidad moral para por destruir los más sagrado siguiendo así la concepción clásica y religiosa. 
La utilización o no utilización de esta supone un problema del que no tenemos una solución general, es un dilema moral y, tomando la decisión de su uso o su rechazo, tendrá como resultado la lesión de algún valor. 

Actualmente, la eutanasia es legal únicamente en Luxemburgo, Suiza, Bélgica, Oregón, Washington, Montana, Colombia y Holanda, siendo este el primer país en legalizarla en 2002. 
La muerte sigue siendo un tabú lo que nos lleva a no hablar de ella, pero cuando se menciona, las personas afirman que no temen a la muerte sino al sufrimiento y dolor, físico y psicológico, que esto conlleva. 
El derecho a la vida está plasmado en el artículo 3° de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: "Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona". 
¿Deberíamos aprovechar hasta en condiciones extremas de sufrimiento la vida? ¿Tenemos la obligación de vivir ante cualquier precio y ante cualquier situación? Si la muerte y el dolor son inevitables, ¿qué sentido tienen los esfuerzos de la investigación para controlar el dolor y para evitar el momento de la muerte lo máximo? ¿Es un problema social, político, religioso o moral?

La película "Mar adentro" está basada en la historia real de Ramón Sampedroun escritor y exmarinero que queda tetrapléjico tras un accidente obligándole a permanecer en una cama sin poder moverse el resto de su vida por lo que desea morir mediante la aplicación de la eutanasia. La película relata su lucha para lograr que la ley reconozca su derecho de morir y con su historia se abrió el debate en España sobre si se debería hacer legal o no siendo apoyada por s del 78% de la población.  
Aquí os dejo el tráiler:

Sara Irene de la Fuente, 1º Bach A