miércoles, 14 de febrero de 2018

¿Felicidad compartida?


Ese estado de ánimo, ese subidón de adrenalina, esas pequeñas cosas…pero ¿qué es la felicidad? 

¿Podemos ser felices solos? Solos, viendo una película o leyendo un libro uno puede ser feliz; pero detrás de esa película hay un director/a y detrás de ese libro, un autor/a. Eso quiere decir que hay miles de personas detrás de todo lo que hacemos, vemos o disfrutamos. 

Se podría decir que nunca estamos solos ya que siempre hay una sociedad detrás, una sociedad influyéndolo todo. Pero ¿qué pasaría si viviésemos apartados de esa sociedad? ¿podríamos ser felices apartados de ella? Solos. Aunque pensándolo, ¿de que sirve ser felices si no lo podemos compartir? Y aun mejor, ¿qué importa estar feliz o triste? ¿qué más da? 

¿Qué más dan las apariencias? ¿Si lo sé yo ya llega o necesitamos de verdad decirle al mundo que estamos felices? ¿Tenemos esa necesidad? Probablemente sí, de ahí a que colguemos fotos con nuestros amigos o nuestra familia. Tenemos la necesidad de enseñarle al mundo que estamos bien, y ¿por qué? Porque vivimos en un mundo de apariencias, un reflejo, olvidamos lo que somos y solo damos a ver lo que queremos “falsas apariencias”. 

Pero es que todos en algún momento hemos querido aparentar lo que no somos, estamos rodeados de falsas apariencias, mismo nosotros, alguna vez hemos ocultado lágrimas, gritos…y esto solo para que vean que estamos bien o puede que para hacernos creer a nosotros mismos que lo estamos. 

¿Por qué lo hacemos? ¿Compartimos una felicidad que ni siquiera tenemos? Es cierto que a veces transmitimos felicidad porque lo somos, pero muchas otras no y nos centramos tanto en aparentar que nos olvidamos completamente lo que estamos haciendo, lo que somos. Es duro. Nos engañamos a nosotros mismos. Por lo tanto, no creo que podamos ser felices solos. ¿Qué opinas tú?


Rocío Rey Suárez 1ºB

¿Ver para creer o creer para ver?

Toda la vida hemos estado escuchando el dicho de "ver para creer", pero ¿es esto realmente así?
Según Sean Stephenson, él optaría más bien por un "creer para ver".
Es cierto que a todos nos ha pasado alguna vez no dar credibilidad a algo hasta que por fin lo logramos ver con nuestros propios ojos; esto muestra una inseguridad sobre la persona que recibe la información, ya que ninguna simple palabra puede justificar verídicamente algo sin poseer prueba alguna sobre ello. Sin embargo, dependiendo de la reacción que nos cause dicha información que nosotros, al no conocer ponemos en duda, creeremos de su existencia si esta atiende a nuestros intereses. Entonces, esto quiere decir que muchas veces nuestros sentidos nos engañan, por lo que acabamos viendo lo que nosotros creemos que vemos. Porque seguro que a todo el mundo alguna vez le ha pasado querer, pensar o sobretodo creer algo con tanta intensidad y fidelidad de uno mismo, hasta llegar al punto de ver como ese pensamiento de nuestro subconsciente se hace realidad, o por lo menos nosotros creemos que se hace realidad. Pongamos un ejemplo: la anorexia, es un trastorno alimenticio caracterizada por la necesidad de la pérdida de peso producida por un continuo deseo de adelgazar. Esto se debe a que la persona, por mucho que no sea el caso, se verá con peso de más. Y se ve así porque su mente ha hecho que lo llegue a creer.
Por otro lado, y retomando la necesidad de demostrar algo primero para poder creer en ello, un gran ejemplo de la contínua empleación de la frase "ver para creer", se basa en aspectos ateos. Justificaciones de personas que ellas proclaman la necesidad de ver algo para poder creérselo.
Asimismo, los aspectos religiosos tendrían una mayor tendencia a la teoría de Stephenson; teniendo fé en algo se puede llegar a ver lo que otros quizá no pueden.
Tras haber analizado estos dos aspectos, y tú ¿cual crees que es la opción más acertada?


domingo, 11 de febrero de 2018

Atacar la solidaridad



“El derecho a la educación es un derecho fundamental de todos los seres humanos que les permite adquirir conocimientos y alcanzar así una vida social plena. El derecho a la educación es vital para el desarrollo económico, social y cultural de todas las sociedades.”

Declaración de Ginebra sobre los Derechos del Niño, 1924

Por desgracia actualmente encontramos más de 58 millones de niños en el mundo que están sin escolarizar, ya que es inaccesible aún en muchos países donde más del 90% de la población es analfabeta.
La educación contribuye al fortalecimiento de la democracia, creando ciudadanos activos capaces de participar en las decisiones políticas del país, y contribuye al total desarrollo del estado de derecho a todos los niveles.
 Por eso la educación debería ser una de las principales preocupaciones de todo Estado democrático, cuyo gobierno debería proporcionar una educación gratuita y obligatoria para todos sus ciudadanos.
Sin embargo con la excusa de la crisis,  la mayoría de los gobiernos, de nuestro entorno han  reducido el gasto destinado a educación reduciendo la aportación con respecto al producto interior bruto, y con una previsión efectiva, por ejemplo en España , de seguir recortando, y que ello significará una caída efectiva de 567 millones destinados a educación.
Como bien afirma Noam Chomsky ; “la educación pública está basada en un gran principio, está basada en el principio de la solidaridad. Solidaridad, preocuparse por los otros”.
La educación pública desempeña un papel esencial en nuestra sociedad, iguala a todos sus alumnos sin importar su situación económica y permite su desarrollo académico actuando como motor principal para alcanzar la igualdad de oportunidades, favoreciendo así a reducir las desigualdades sociales.

Yo he tenido la oportunidad de acceder a una educación pública basada en los valores y principios de la igualdad, donde son tus méritos lo que te pueden hacen destacar. Por ello no podemos dejar que los gobiernos  dejen de invertir en este tipo de educación, y haga de ella un negocio o una estrategia política, debemos recordar que la educación es un derecho , y no un privilegio, e invertir en educación significa invertir en una democracia mejor y en un mejor futuro.
Xoana García Fernández 1ºF