domingo, 22 de enero de 2017

¿Personas electrónicas?


La UE plantea leyes para los robots bajo la premisa de que la tecnología evoluciona, pero los dilemas morales siguen siendo los mismos


Foto: Ricard Cugat

Desde el monstruo de Frankenstein, descrito por Mary Shelley, hasta el enigmático Golem de Praga, la literatura y el cine están plagadas de fantasías sobre la creación de androides capaces de actuar a merced de la voluntad humana. En cierta medida, la revolución 4.0 lo ha conseguido. Drones, coches que se conducen solos y brazos articulados que realizan complejas operaciones quirúrgicas teledirigidos a distancia son ya habituales. La UE calcula que en todo el mundo hay 1,7 millones de robots y su crecimiento es imparable.

Tengan una forma más o menos humanoide, los robots no son más que máquinas equipadas con sensores e interconectadas para recabar datos: una simple ordeñadora puede ser tratada como un robot. Nadie duda de que la nueva generación será más sofisticada y autodidacta. Para afrontar los retos que estos ejemplares plantearán, los europarlamentarios han llegado a la conclusión de que es necesario elaborar un estatus legal de la “persona electrónica”. La socialdemócrata luxemburguesa Mady Delvaux ha defendido la propuesta y la comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento Europeo ha aprobado un informe cuyo objetivo es regular la inteligencia artificial, crear un registro de robots e impulsar una agencia dedicada a estos menesteres. Uno de los ejes pasa por dotar de un código ético a esta oleada de máquinas listas, siempre bajo la premisa de que la tecnología evoluciona, pero los dilemas morales siguen siendo los mismos.

Tengan una forma más o menos humanoide, los robots no son más que máquinas equipadas con sensores e interconectadas para recabar datos: una simple ordeñadora puede ser tratada como un robot. Nadie duda de que la nueva generación será más sofisticada y autodidacta. Para afrontar los retos que estos ejemplares plantearán, los europarlamentarios han llegado a la conclusión de que es necesario elaborar un estatus legal de la “persona electrónica”. La socialdemócrata luxemburguesa Mady Delvaux ha defendido la propuesta y la comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento Europeo ha aprobado un informe cuyo objetivo es regular la inteligencia artificial, crear un registro de robots e impulsar una agencia dedicada a estos menesteres. Uno de los ejes pasa por dotar de un código ético a esta oleada de máquinas listas, siempre bajo la premisa de que la tecnología evoluciona, pero los dilemas morales siguen siendo los mismos.

Europa no quiere que con la robótica le ocurra lo mismo que con Internet: que la normativa ha avanzado a un paso mucho más lento que la realidad. Delvaux parte de las tres leyes que el escritor Isaac Asimov estableció en 1942, según las cuales: 1. Un robot no hará daño a un ser humano ni permitirá, por inacción, que un ser humano sufra daño. 2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los humanos, excepto si entran en conflicto con la primera ley. 3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o la segunda ley. El informe asume que los robots son ya “una realidad en expansión” y que es necesario abordar la responsabilidad, la seguridad y la gestión de riesgos relacionados con su actividad. No será un camino fácil. Expertos como el profesor de la Universidad de Oxford Niel Bowerman ya han advertido de que “es posible que algunos avances de la inteligencia artificial nos desestabilicen y que algunas naciones no se adapten bien”.Uno de los aspectos más peliagudos tiene que ver con quién es responsable en caso de un accidente. Amén de intentar cargarle el muerto al fabricante, se plantea que los robots tengan un seguro obligatorio. Habrá también que hacer compatible la seguridad y la protección de datos. Los robots no pueden funcionar sin un intercambio de información, de modo que habrá que vigilar quién tiene acceso a esos datos. Existe una dimensión económica no menos sensible: si los robots acaparan los trabajos de los humanos, tendrán que asumir también algunas de sus cargas. Por ejemplo, las tributarias.

miércoles, 18 de enero de 2017

LOS REFUGIADOS EN LA ERA DE TRUMP.

 Ética y Filosofía del Derecho.

Charla de Javier de Lucas, Catedrático de Filosofía do Derecho, en la que reflexiona tanto sobre las diferentes dimensiones del problema, como sobre las soluciones institucionales y de políticas públicas al desafío en el que Europa juega su porvenir como sociedad democrática ante la llegada de refugiados de las zonas en conflicto.


LOS REFUGIADOS EN LA ERA DE TRUMP. UN PROBLEMA POLÍTICO, NO UNA CRISIS HUMANITARIA

Javier de Lucas. Murcia, 1952. Catedrático de Filosofía do Derecho y Filosofía Política en el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de Valencia. Trabaja sobre problemas de derechos humanos, legitimidad, democracia, ciudadanía e obediencia al Derecho. 


INFORMACIÓN ORIENTATIVA 

Ciclo: Europa Fortaleza: fronteras, vallas, exilios, migraciones. Consello da Cultura Galega.
Ante los flujos migratorios, los países de la Unión Europea abrieron y cerraron históricamente sus fronteras, considerando los emigrantes como un recurso instrumental, mera fuerza barata de trabajo. Siempre en una perspectiva de mercado y cortoplacista, se facilitaba el acceso si se precisaba mano de obra, multiplicando las trabas en el caso de crecer el paro. La figura del Gastarbeiter (trabajador invitado) ejemplificaba una economía política ignorante de la elemental condición de ser humanos de los emigrantes, ni que decir de su estatuto de ciudadanos y ciudadanas residentes. Una política de orden pública, de contención, sustituyó a la necesaria política de inmigración. Con o sin papeles, el tratamiento oscilaba: ora multiculturalismo desinteresado, ora asimilacionismo compulsivo.

En todos los casos las acomodaciones razonables fueron mínimas y los guetos inflaron las afueras de las ciudades. Ahora, constatado el fracaso en la integración de los musulmanes en las sociedades de origen cristiano, por lo visto laicas y secularizadas, la llegada de refugiados se contesta con la vulneración de los derechos humanos más básicos y el incumplimiento de los deberes internacionales. Cuanto más revé la soberanía, más brotan los vallados y se blindan las fronteras. Mismo se suspende unilateralmente el tratado de Schengen. En lugar de comprender y aminorar las razones que motivan el éxodo, se concentran los esfuerzos en imposibilitar la entrada, mismo externalizando el dispositivo en terceros países. Pero acaso ¿no constituyen los emigrantes y refugiados dos manifestaciones de un mismo fenómeno estructural: la globalización neoliberal y sus efectos: la depredación de recursos, la explotación internacional del trabajo y el cambio climático? Las migraciones seguirán produciéndose por razones económicas, políticas y bélicas y climáticas. 

miércoles, 28 de diciembre de 2016

CIENCIA. El olvido actual de la posición femenina


 
Vera Rubin
Como son asuntos de vuestro  interés y tratados en clase, reproduzco en su integridad este artículo aparecido ayer en el blog CERCA DE LETEO del pensador Javier Peteiro Cartelle por su oportunidad al recordar no solo que la ciencia es tarea humana sino también y de un modo fundamental, el papel de las mujeres científicas en la generación de conocimiento, a propósito de la muerte de Vera Rubin. 

CIENCIA. El olvido actual de la posición femenina

Recientemente hemos sabido de la muerte de Vera Rubin, una científica que destacó principalmente por su prueba observacional de la existencia de materia oscura en el Universo.


También en diciembre, pero de 1921, moría otra destacada científica, Henrietta S Leavitt, descubridora de la relación entre el período de variación de brillo de las estrellas cefeidas y su luminosidad, lo que sentaría la base para un cálculo de distancias a galaxias. Sin ese trabajo, probablemente Hubble no sería conocido. 


En 1967, Jocelyn Bell descubrió, siendo doctoranda de Hewish, el primer pulsar, lo que le valió el premio Nobel no a ella sino a su director de tesis.

No sorprende que, cuando se habla de mujeres científicas, se repare en un contexto machista en el que muchas de ellas realizaron su trabajo. Es célebre la expresión atribuida a Hilbert en el sentido de que la universidad de Göttingen era algo muy distinto a unos baños públicos, razón por la que la gran Emmy Noether podría trabajar libremente en ella para bien de las matemáticas, como así ocurrió hasta que llegó Hitler al poder, momento en el que Noether acabó siendo peor vista por ser judía que por ser mujer.

Otro ejemplo clamoroso de parasitismo machista se dio en esa triste época, con Otto Hahn desplazando la contribución de Lisa Meitner en el descubrimiento de la fisión atómica y llevándose un premio Nobel. 

Y el modelo de Watson-Crick, que ya aparece desde hace años en libros de texto básicos de bachillerato, probablemente se llamaría de otro modo si no fuera por el aprovechamiento que Watson hizo de las imágenes de difracción de rayos X de buenos cristales de ADN obtenidas por Rosalind Franklin.

Hoy en día las cosas parecen distintas en los países civilizados, pero los ejemplos citados, entre otros muchos más, apuntan al coraje de mujeres que optaron por dedicarse a la investigación científica en una época en la que eso sencillamente no estaba nada bien visto.

El caso es que sólo 49 mujeres han sido galardonadas con el premio Nobel frente a 833 hombres. Probablemente Mme. Curie sea la gran excepción a una regla que aun se mantiene.

Es probable que esa proporción se vaya aproximando a la que sólo debe ser regida por la igualdad de oportunidades entre seres humanos, al menos en nuestro medio, pues parece lejano el día en que un premio Nobel se consiga por alguien, sea hombre o mujer, que trabaje en un laboratorio del tercer mundo.

Ahora bien, esa diferencia cuantitativa entre hombres y mujeres no se corresponde, curiosamente, con la posición de cada cual a la hora de hacer investigación, pues cabría hablar de una posición femenina o masculina, que tendrían que ver, a muy grandes rasgos, con la forma de atender a la Naturaleza a la hora de cuestionar sus enigmas. Y tal posición no depende propiamente de que uno sea hombre o mujer ni de su orientación sexual, sino del modo de afrontar un problema científico determinado. Por ejemplo, no parece la misma actitud la observacional que la experimental. Tampoco parece igual la experimentación in silico que in vitro. Podría decirse que tanto lo femenino como lo masculino, el yin como el yang son precisos para que la ciencia se desarrolle. 


Muchas de las grandes científicas lo han sido por hallarse en esa posición femenina de acogimiento, como las anteriormente citadas, una posición observacional. En cierto modo, la actitud de Mme. Curie también sería esa, de expectativa de purificación de algo a partir de la pechblenda.

Dian Fossey también tuvo una clara posición femenina, como Jane Goddall, en su observación minuciosa de la etología de primates. Pero también hubo excelentes científicos que lo fueron por esa posición receptiva. Podría decirse, por ejemplo, que EinsteinPlanck o Gell-Mann la adoptaron, afirmando la curiosidad, la mirada. Caso distinto sería el de grandes experimentadores como Tonegawa.

Aunque ya se ha sugerido en un exceso de imaginación, la creatividad implícita a la investigación científica no parece robotizable. La ciencia es tarea humana y, por ello, todo lo que conforma lo subjetivo influye en el modo de acceder a lo objetivable. Actividad y pasividad, intromisión y recepción son necesarias en la tarea científica.

Suzuki recoge en un libro escrito en colaboración con Erich Fromm (“Budismo zen y psicoanálisis”) sendos poemas de Tennyson y Basho referidos a una flor. El primero se refiere a una flor arrancada y examinada; el segundo, un haiku, a una flor que se deja en su sitio. Tal vez esas dos posiciones reflejen dos modos extremos y complementarios de trabajar en ciencia, el observacional, femenino, y el experimental, masculino, al margen de la orientación sexual de los participantes.

No sólo se precisa una adecuada igualdad de oportunidades distinta a la mera obsesión por la paridad matemática; también es preciso acoger y potenciar los dos modos de hacer ciencia, en un tiempo en que el machismo tradicional se mantiene transformado en forma de una masculinización de la investigación que prima la competitividad y las prisas frente a la calma y la buena repetición que, en ciencia, se llama reproducibilidad.

La posición femenina en Ciencia parece en caída libre en contraposición, sólo aparentemente paradójica, a un número creciente de investigadoras, muchas de las cuales participan curiosamente de ese exceso de posición masculina.

Llamativamente, hay que recordar que "ciencia" es nombre femenino en diversos idiomas. 


domingo, 18 de diciembre de 2016

Hitos de la ciencia

LOS EXPERIMENTOS DE PAVLOV CON LOS PERROS

Los experimentos de este médico especializado en fisiología, fueron considerados como crueles, pero se constituyeron en un aporte invaluable para la ciencia del comportamiento moderna. Se le llama reflejo condicionado, a aquellos reflejos relacionados a actividades normales, pero que se activan mediante estímulos que comúnmente no se asocian con dicha acción.Su accionar, se relaciona con la modificación de las reacciones del sistema nervioso, creando nuevas conexiones entre causa y efecto. Pavlov no sólo habló de ellos en teoría, sino que los demostró mediante un experimento. Quería demostrar que puede condicionar respuestas entrenando a un ser vivo para que reaccione de forma automática ante un estímulo repetitivo. Experimentó con perros. En un principio, hacía sonar una campana antes de alimentarlos, así, los condicionó a relacionar dicho sonido con la acción de comer.Al hacer sonar la campana, detectó la secreción de saliva y jugos gástricos. Así, pudo demostrar que el sólo sonido de la campana activaba el sistema digestivo de los perros, sin necesidad de presentarles el alimento, sólo bastaba con ese estímulo auditivo con el que entrenó a los perros, aunque faltara el estímulo del alimento. Finalmente, al hacer sonar la campana, no se secretaron jugos estomacales, demostrando que dicha acción estaba ligada a lo psicológico controlando lo biológico.
 Gracias a los resultados de los experimentos de Pavlov, la ciencia del comportamiento adquirió un nuevo conocimiento, determinando que los seres vivos, e incluso los seres humanos podían ser entrenados para cambiar su accionar mediante la relación estímulo-comportamiento.

Hoy, la modificación del comportamiento se usa en medicina, especialmente en el tratamiento de enfermedades del sistema nervioso como fobias y  depresiones graves.

AGUA EN MARTE

El  19 de junio de 2008, la NASA confirmaba un secreto a voces: el planeta Marte albergaba agua. Hacía muchos años que los científicos estaban convencidos de ello, y es que así lo determinaban multitud de estudios previos, pero faltaba la prueba física. Y esta llegó gracias a la sonda Phoenix. Este vehículo explorador, lanzado el 4 de agosto de 2007, cerraba el círculo encontrando hielo cerca del Polo Norte marciano.
 Análisis posteriores determinarían que el suelo marciano en el que aterrizó la Phoenix era alcalino y  muy similar al de la superficie cercana a los valles de la Antártida

jueves, 15 de diciembre de 2016

Origen del lenguaje

Xurxo Mariño

¿ SON COMPATIBLES LA CIENCIA Y LA FE ?

Supongo que algunos tras leer esta pregunta que os pongo habréis pensado que no , al menos es lo que me paso a mi , pero tras profundizar en la pregunta me doy cuenta de que me equivocaba . Si lo son , pues la ciencia como la fe tratan en ocasiones temas contradictorios , como el Big Bang y la creación , que se pueden interpretar como ciertos o falsos , pero no podemos afirmar cual es verdad y cual no debido a que no podemos comprobarlo .
Resultado de imagen de ciencia y feDurante años la fe ha impedido el avance de la ciencia , como el caso Galileo Galilei que fue obligado a afirmar la equivocación en sus hipótesis sobre que la tierra no es el centro del universo ya que la iglesia tachó de hereje su hipótesis , pero también es la ciencia la que niega las afirmaciones de la fe .

Estas contradicciones son las que me llevaron a creer que son incompatibles , pensar que una no permite el avance de la otra para no quedar enterrada como teorías falsas . Pero , como dije arriba , hay temas que no podemos desmentir debido a que , y teniendo hipótesis que han sido aprobadas unas por un lado y otras por otro , su verificación no puede ser realizadas y por lo tanto son compatible en el sentido de que tratan los mismos temas con diferentes razonamientos y la misma situación de aprobación y comprobación .

martes, 13 de diciembre de 2016

Mala ciencia


Escépticos no Pub con  Pablo Linde. Periodista de  El País, en donde está especializado en temas de desarrollo, salud y ciencia.


Recientemente ganó el premio Boheringer de periodismo en medicina,  y el Accenture de innovación  y de divulgación científica.

El tema será: "Mala ciencia en los medios: ¿maldad o estupidez?"

Viernes 16 de diciembre en el pub Airas Nunes (Rúa do Vilar, 17) de Santiago de Compostela a las 21.00!


Para aquellos que no puedan asistir a la ponencia de Pablo Linde os dejo la charla que pronunció el pasado año sobre este mismo tema en la que se plantea la falta de rigor, y por lo tanto de profesionalidad, con la que algunos medios de comunicación abordan las noticias de carácter científico; al tiempo que se os da claves para identificar aquellas informaciones engañosas. Ya sabéis, estamos -como dicen algunos- en la época de la "no verdad".


 

                                Ponente: Pablo Linde. Periodista de El País.



lunes, 12 de diciembre de 2016

¿Son compatibles la ciencia y la fe?
Ante esta pregunta, no queda claro si existe acuerdo sobre la compatibilidad entre ciencia y fe. Se trata de un viejo debate; en general, no parece fácil admitir que ambas opciones son posibles para justificar determinados hechos, sin dejar de lado la posibilidad de que los científicos sean creyentes en la fe cristiana, musulmana o hindú.

Como criterio a favor de la incompatibilidad, se argumenta que mientras que la ciencia es abierta, la fe es cerrada. Al referirse como abierta significa que la ciencia es refutable; de forma que el descubrimiento de un científico puede ser rebatido al comprobarse que ya no es válido a partir de otros experimentos científicos, lo cual pueda traducirse en una nueva ley o teoría científica. El concepto de cerrado se aplica a la fe religiosa como la renuncia a la razón y la libertad de expresión. Se utilizan entonces referencias a libros sagrados, los cuales se consideran como doctrina que expliquen la realidad, las normas de conducta, la relación del hombre con su entorno. Ello puede suponer una visión limitada de forma que la fe constituye la base de los argumentos, completando los huecos de conocimiento sobre los que la ciencia aún no ha dado explicación.

Por otra parte, a favor de la compatibilidad entre ciencia y fe, se considera que la ciencia puede ser refutable y tiene como objetivo la búsqueda de la verdad para explicar un fenómeno real, para captar una realidad. Bajo el prisma de compatibilidad, se señala a la fe como algo complementario a esa realidad, de forma que se considera a la fe como una guía para encontrar el sentido de vida mediante la doctrina religiosa. Como ejemplo, se considera que la moral que dictan los mandamientos son, en realidad, recomendaciones para vivir en armonía y paz, respetando los derechos de la comunidad. Por ello, el objetivo de la religión no es sustituir a las leyes de la física o biología, pero sí darle sentido a la vida en el entorno social e intentar transmitir generosidad, humildad y perdón (en el caso del cristianismo católico).
No obstante, esto no significa que exista un sentido de la vida o interpretación de los textos religiosos único. Aquello que realmente es singular es la unión de una persona con su fe y la religión representaría el medio para que sea lo más humanitaria posible.

El argumento de que la fe es ciega no es exclusivo de las creencias religiosas. Las ideologías políticas, el poder económico también pueden influir sobre los individuos, sobre sus criterios y valores. En definitiva, el individuo puede creer en una religión y conocer y aceptar la ciencia. Así, puede elegir no sustituir ni la una ni la otra sino que considera que ambas complementan la forma de vivir y entender la realidad.